Recuerdan a Ibargüengoitia con magna exposición fotográfica

Oaxaca, México.- Integrada por 56 fotografías que dan cuenta de su vida, en la Biblioteca Pública Central Estatal “Manuel Cepeda Peraza”, de Mérida, Yucatán, fue inaugurada una exposición sobre el escritor Jorge Ibargüengoitia, quien nació el 22 de enero de 1928.

El niño Ibargüengoitia

El niño Ibargüengoitia

La muestra “Los pasos de Jorge Ibargüengoitia”, que también incluye documentos y algunos de los principales libros del autor guanajuatense fue abierta al público el fin de semana y permanecerá hasta el 4 de febrero próximo.

A través de las imágenes, muchas de ellas inéditas, ya que pertenecen a archivos familiares o de amigos del autor, se pueden conocer diferentes momentos de la vida del autor de novelas como “Los relámpagos de agosto”, “Las muertas” y “Los pasos de López”.

Considerado como el autor humorista de la literatura mexicana, cuya obra está cimentada por el manejo del sarcasmo y la ironía, Jorge Ibargüengoitia fue uno de los representantes más famosos de las letras modernas del país.

La escritura, la ironía en la obra del escritor guanajuatense

La escritura, la ironía en la obra del escritor guanajuatense

Jorge Ibarguengoitia, nacido el 22 de enero de 1928 en la ciudad de Guanajuato, encontró en el humor ácido y siniestro que vertió en sus novelas, cuentos, artículos y piezas dramáticas, el vehículo con el que plasmaría su propia visión de la historia de México.

Huérfano de padre desde muy pequeño, abandonó su estado natal para llegar a vivir a la ciudad de México. A la muerte de su abuelo, comenzó su vida rodeado de las mujeres de su familia; una madre y muchas tías que querían del único varón de la casa que se convirtiera en ingeniero. En 1940 ingresó al grupo scout del Colegio México, donde conoció al artista Manuel Felguérez, con quien mantendría una entrañable amistad durante toda su vida.

Ingresó a la Facultad de Ingeniería a los 17 años; en esa época, realizó un viaje a Europa y descubrió que no sentía ninguna inclinación por esa profesión, por lo que decidió volver a Guanajuato para trabajar en las tierras del rancho de su propiedad. En 1949, Salvador Novo llegó a Guanajuato con la gira en que se presentaba Rosalía y los llaveros de Emilio Carballido. Ibargüengoitia asistió a una de las funciones. Tiempo después, confesaría sobre esa experiencia: “No se si la representación fue excelente o si mi condición anímica era extraordinariamente receptiva, pero ninguna representación teatral me ha impresionado tanto como aquella”.

Joy Laville y Jorge Ibargüengoitia el día de su boda, 1973

Joy Laville y Jorge Ibargüengoitia el día de su boda, 1973

Volvió a la Ciudad de México para ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde tuvo como profesor de teoría dramática al maestro Rodolfo Usigli. En 1957 obtuvo el título de maestro en letras con especialidad en arte dramático.

Entre sus obras de teatro más importantes están su primera pieza, Susana y los jóvenes (1954), Clotilde en su casa y La lucha con el ángel (1955), El loco amor que viene (1957), Ante varias esfinges (1960) y El atentado, con la que recibió el Premio Casa de la Américas en 1963.

De 1961 a 1963 fue crítico teatral de la Revista Universidad de México, en ese entonces dirigida por Jaime García Terrés; Ibargüengoitia comenzó a despuntar su estilo particular con una serie de reseñas inteligentes, mordaces, jocosas e informales, llenas de humor y antisolemnidad.

Fue hasta 1964 en que publicó su primera novela, cuando se consolidó su manera de hacer literatura y percibir el mundo. Los relámpagos de agosto recibió el Premio Casa de las Américas de ese año. En Los relámpagos… se describen diversos episodios célebres de la Revolución Mexicana; en una caracterización humorística de los personajes que eleva la caricatura a un rango superior.

En 1965, Ibargüengoitia inició su relación con la pintora inglesa Joy Laville, quien ilustró las portadas de todos sus libros publicados por la editorial Joaquín Mortiz. Con ella, Jorge Ibargüengoitia se instaló en San Miguel de Allende, donde se dedicó a escribir novelas y sus mordaces artículos que se publicaban en Excélsior.

Esos artículos, junto con otros que redactó para la revista Vuelta, ejemplos puros del arrojo de las opiniones del autor, están reunidos en libros como Instrucciones para vivir en México, La casa de usted y otros viajes, Sálvese quien pueda, Ideas en venta y ¿Olvida usted su equipaje?

En 1967 publicó La ley de Herodes y otros cuentos, once relatos que de nuevo exponen lo más íntimo de ciertos rasgos de carácter de la sociedad mexicana, al tiempo que develan un lado autobiográfico del escritor.

Ibargüengoitia en 1979

Ibargüengoitia en 1979

En 1975 recibió el Premio de Novela México por Estas ruinas que ves, que narra la historia del profesor de literatura Francisco Aldebarán, que abandona la ciudad de México para volver a su pueblo natal, Cuévano ―metáfora literaria de Guanajuato―. El encanto de la novela reside en el sinnúmero de escenas grotescas; en su aroma “mordaz, divertido, agridulce y melancólico en el justo grado” para citar a José Manuel Fajardo.

Posteriormente publicaría Las muertas, novela basada en los hechos verídicos del caso de las Poquianchis, un grupo de prostitutas comandado por un par de madrotas que asesinaban mujeres jóvenes.

Tres años después, publicaría Dos crímenes, una novela que a manera de thriller policiaco y novela de enredos, narra la historia de Marcos, un hombre que es buscado por la policía por un crimen que no cometió y que decide ocultarse en algún lugar de la provincia mexicana.

En 1980 el escritor se instaló junto a su esposa en París. Ahí escribiría lo que se convertiría en su última novela, Los pasos de López, una nueva y exquisita sátira sobre la Conspiración de Querétaro, que al ser descubierta, llevó al estallido de la lucha por la independencia de México. López, el personaje de la novela, es la metáfora del cura Miguel Hidalgo, un héroe desmitificado que duda y entra en conflicto interno ante el peso de la responsabilidad que él mismo ha puesto sobre sus hombros.

En 1983 fue invitado a participar en el Primer Encuentro Hispanoamericano de Cultura en Bogotá, Colombia, convocado por Gabriel García Márquez. Para asistir, Jorge Ibargüengoitia tuvo que interrumpir el trabajo que hacía sobre su novela Isabel cantaba.

El 26 de noviembre de 1983, el avión en que el autor volaba de París a Madrid, con destino final a Colombia, se estrelló. Fue así que falleció el escritor mexicano a los 55 años de edad, junto a todos los tripulantes y pasajeros del avión; en el aeroplano también se encontraban los escritores Ángel Rama, Manuel Scorza, Martha Traba, y la actriz Fanny Cano.

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